jueves, 18 de abril de 2013

LOS JARDINES DEL OTOÑO



1. LA MÚSICA Y EL ÁRBOL
(HOMENAJE A EMILIY DICKINSON)
 


 Ahora vagamos por Bosques Soberanos (Emily Dickinson)



            Un sonido inquietante se aposenta en nosotros,
Es la sombra de un ruido, fugaz como la brisa,
Como si una amapola luciera en los escombros
De un antiguo palacio rodeado de encinas.
            Sabemos que esa música no entró por los oídos
Ni siquiera sabemos si tiene melodía
Más allá de un acorde apenas intuido,
Hospedado en un cuerpo como el fuego en la pira…


            Recuerdo otros rumores más claros en la huerta.
Entonces conmovían. Quizá eran otros tiempos
Envueltos entre nubes de trinos y trompetas.
Y entonces lo escuché, y resonó por dentro.
            Pasa el tiempo y acaba pronto la primavera.
Y aquel sonido crece y se agitan sus ecos,
Que recorren sin forma y sin pudor se adueñan
De hasta el último poro que se oculta en el cuerpo.